lunes, abril 01, 2013

7:54

El maquillaje y la cara de Boris Karloff crearon a Frankenstein yLa Momia. Muñecos animados dieron vida a Tiburón o el Jabba de El retorno del Jedi, y en el silicio de potentes ordenadores nacieron los dinosaurios de Parque Jurásico o el imparable T-1000 de Terminator 2. ¿El monstruo cinematográfico definitivo? Seguramente Gollum, la fascinante criatura que desfilara por la trilogía de El Señor de los Anillos y El Hobbit. Un ser de apariencia digital pero con alma humana, la de Andy Serkis, el hombre que se ocultaba también tras el último King Kong, el Capitán Haddock de Tintín o Caesar, el fascinante mono de El origen del planeta de los simios.

Elegante, educado y muy inglés, hay algo en Serkis que causa la misma inquietud que sus criaturas. Quizá sean sus enormes ojos azules. O el saber, simplemente, que bastaría un segundo para que su rostro adquiriera la brutalidad de un primitivo y gigantesco simio, o para que su discurso mutara y se transformara en la resbaladiza y torturada voz de Gollum. "Sí, en esos personajes me veo a mí mismo. Y es curioso: ¡Cuando veo al Gollum veo también a mi padre!", dice Serkis. "Murió el año pasado, con 92 años, y su rostro anciano y el de Gollum tienen mucho que ver. ¿Seré yo así de viejo? Es posible. Lo cierto es que en él, Kong o Caesar, veo mis gestos. Me veo a mí mismo".

Curiosidades del cineLa historia de amor entre Serkis y estos personajes nació en torno a 1999, cuando Peter Jackson ultimaba el reparto de su quimérica aventura. "Nos reunimos aquí, en Londres", recuerda Serkis, "y ni Peter tenía muy claro lo que quería.Buscaba a un actor que se hiciera responsable del personaje de Gollum, pero tampoco sabíamos exactamente cómo lo haríamos. En un principio, me pusieron sensores de movimiento repartidos por todo el cuerpo, pero luego empezamos a añadirlos también en el rostro. Al principio, la técnica se llamaba motion capture (captura de movimiento), y ha terminado siendoperformance capture (captura de la actuación)".

Básicamente, la performance capture va más allá: una camara especial detecta y retiene, además de los gestos corporales del actor, cada una de sus expresiones faciales. Varios puntos de luz sobre una ceja pueden expresar incredulidad. Otros, alrededor de los labios, enfado. Pena. O risa. Porque esos datos infográficos se convertirán, gracias al trabajo de técnicos especialistas y varias capas digitales (lo que antes habrían sido toneladas de maquillaje), en el vivo retrato de un ser imaginario.

Adicto a un anillo

¿Imaginario? ¿Es que acaso Gollum, el ser creado por Tolkien y aumentado y corregido por Tolkien, no es una criatura real? "Eso era lo más importante", confirma Serkis, "hacerlo real. Había sido un hobbit, casi un humano, y con el paso de las películas lo iba a volver a ser cada vez más. Así que yo debía encontrar su verdad emocional, su auténtica psicología. Tener el anillo... Había sido como una adicción muy fuerte, como lo que vive un alcohólico o un heroinómano. Eran los mismos efectos mentales, físicos y psicológicos, más la enorme culpa de, cuando todavía era Smeagol, haber matado a su primo. Eran dos personajes atrapados, y eso supone descontrol físico. De ahí brotan esos sonidos incontrolables, esas discusiones internas... Me fijé mucho en los gatos, en cómo son cuando están nerviosos, iracundos o, simplemente, cuando se tragan una pelota de pelo. Sus toses, sus gestos, su vómito... Ahí estaba Gollum".

A esa primera prueba con Jackson Serkis acudió, sobre todo, con varias voces preparadas. Probablemente no sabía que después vendría mucho más: infinitas horas enfundado en un traje de licra lleno de referencias lumínicas, o la obligación de rodar, en la trilogía, todas sus escenas dos veces: una para servirle de referencia a los otros actores y otra para que los informáticos le sustituyeran por una criatura digital. En El Hobbit, sin embargo, los avances de la técnica han permitido que Serkis sólo tuviera que trabajar una vez cada escena, lo que redunda en una "mayor intensidad dramática, en una mejor conexión en el plató", según el actor.

Intensidad dramática... ¿Fomenta la performance capture que el actor sobreactúe? ¿Es necesario "pasarse" para que el resultado, el ser que verán los espectadores, transmita toda la fuerza de la actuación? "No", desmiente con rotundidad Serkis. "La gente se confunde, porque al ver a personajes como Gollum me ven hacer muchos aspavientos. Pero King Kong, Las aventuras de Tintín o El origen del planeta de los simios están llenos de primeros planos de mis personajes, y eso requiere el mismo control y concentración que una actuación tradicional. Tienes que expresar la vida de un personaje. Sus sentimientos. Le estás mostrando, no exhibiendo".

Pese a que todo el mundo conoce a Gollum, Serkis sigue siendo para muchos un actor desconocido. Rupert Wyatt (director de El origen del planeta de los simios) o el propio Jackson han reclamado premios y méritos para su trabajo, pero el actor reconoce que "lo más difícil de este tipo de actuación es, simplemente, superar la resistencia de mucha gente en esta industria.No terminan de verlo como una actuación real. Pero ojo: las cosas están cambiando. Sé que más de un nombre conocido no quiso estar en El origen del planeta de los simios porque no se vería su cara; en cambio, ahora cada vez veo más entusiasmo, porque los que lo prueban descubren que es toda una liberación para un actor".

Desfiguración y alma

Tom Hanks en Polar Express, Sigourney Weaver o Sam Worthington en Avatar... Y los que vendrán, porque cada vez más películas y videojuegos recurrirán a esta técnica. Por eso Serkis ha creado un estudio, The Imaginarium, que asesorará a directores y actores para este tipo de trabajos. Y no sólo eso: The Imaginarium también producirá Rebelión en la granja, largo dirigido por Serkis (que ya dirige la segunda unidad de El Hobbit) y en el que todos los actores recurrirán al performance capture para dar vida a los animales de la célebre historia deOrwell. "No te puedo contar mucho", dice Serkis, "pero será fascinante. Esta técnica te permite interpretar a una marioneta, a una silla, a un sofá... O, por supuesto, a los cerdos o perros deRebelión en la granja. Empezamos a rodar en invierno, y el reparto es, ya lo verás, sorprendente".

Sorprendente también es el entusiasmo de Serkis al hablar de su trabajo. Una última pregunta... ¿Por qué él? ¿Por qué le eligió Jackson? ¿Por qué, muchos años después, él sigue siendo la referencia en este tipo de trabajos? "Antes de ser actor estudié arte y me gusta mucho pintar", explica el británico. "Desde el principio entendí que la historia de un personaje podía contarse así, creándolo desde el interior para que otros completen el exterior. ¿Sabes cuál fue mi mayor inspiración a la hora de crear al Gollum? Los cuadros de Francis Bacon. En sus retratos vi que, a través de la desfiguración y la distorsión externa, podía mostrarse el alma de los personajes". Y así fue.// 20 minutos


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