lunes, octubre 08, 2012

23:20

Ha pasado siempre: adelantadas, desafiantes y maravillosas películas que no son comprendidas en su estreno. La parada de los monstruos (Freaks, 1932) es un ejemplo paradigmático: despreciada por tratar sin complejos la deformidad humana, fue un absoluto fracaso. Y algo peor: como una apestada, casi desapareció sin dejar rastro, como una pesadilla que todos querían olvidar...

Pero dicen que el tiempo termina dando la razón, y eso pasó con la cinta de Tod Browning. Un reestreno en Venecia en 1962, el azar y su calidad terminaron sacándola a la luz, donde ahora brilla con más fuerza que nunca. Porque, hoy, La parada de los monstruos es un clásico. Ningún cinéfilo que se precie se atrevería a reconocer que no la ha visto. Porque es una gran película, una de esas que nadie debería dejar escapar.

Películas prohibidasNo pasa lo mismo con todo el cine prohibido, pero a veces sí. Repasamos once filmes que, por morbosos, desagradables o blasfemos estuvieron prohibidos. Otros decidieron que no podía verlos nadie: ahora que sí podemos hacerlo, es una buena oportunidad para reflexionar sobre el arte, la hipocresía y la ilegalidad.

La parada de los monstruos (1932)

De moda. Tod Browning no se andaba con chiquitas: el director de Drácula trabajó de joven en un circo y quería denunciar la hipocresía y la falsa moral de la época. Por eso reclutó a enanos y chicas microcefálicas, encontró al hombre sin brazos ni piernas y rodó una obra maestra con la que reflejó el egoísmo, la avaricia y la crueldad que se esconden en todos los seres humanos. Ya por aquel entonces ver algo así no era plato de buen gusto para los biempensantes, y la película fue despreciada ("es repugnante", decían) y pasó décadas desapercibida.

Incluso se prohibió en el Reino Unido durante más de 30 años, pero ahora es considerada un objeto de culto y los cines que la recuperan suelen concitar colas a la entrada. Es lógico: los jóvenes cinéfilos no quieren perderse esta joya, y hasta una exposición en la ciudad suiza de Lausana ofrece, hasta el 6 de enero, una imprescindible exposición con fotografías originales del rodaje, que estuvo a punto de suspenderse porque los técnicos no soportaban compartir comedor con aquellos "fenómenos".

A serbian film (2010)

A juicio. El director del Festival de Sitges, Ángel Sala, fue imputado por proyectar una película que muestra la violación (cinematográfica) de un recién nacido. En otros países no hubo problemas.

Asesinos natos (1994)

Violenta. Irlanda sigue sin permitir su proyección por, se supone, ensalzar las correrías de una pareja. El estreno también se retrasó unos meses en el Reino Unido por el mismo motivo.

The profit (2001)

Incómoda. Este retrato de un paranoico líder religioso tiene, dicen, parecidos con L. Ron Hubbard, fundador de la Cienciología. La Iglesia ha paralizado hasta hoy su distribución en EE UU.

Holocausto caníbal (1980)

Leyenda. La "película más polémica del siglo" no se vio en Finlandia, Noruega o Australia. Desde muertes gratuitas de animales hasta el bulo de que las muertes humanas eran de verdad.

Mikey (1992)

El pequeño. Un niño de 9 años asesina a sus familias de acogida. Ni muy original ni buena, pero sí maldita: la muerte real del niño James Bulger (tres años) hizo que los británicos la prohibieran... Hasta ahora.

La naranja mecánica (1971)

Clásico prohibido. Stanley Kubrick no se anduvo con tapujos a la hora de adaptar la novela de Burgess. ¿El resultado? Una obra maestra que el director no llegó a ver en Inglaterra, donde se prohibió.

Yo te saludo, María (1984)

Blasfema. A Godard le han prohibido dos veces: por antipatriota en Francia (El soldadito, 1960) y por blasfemo en Argentina por esta visión moderna de María y Jesús.

Viridiana (1961) Una genialidad. Ganó en Cannes, pero el Vaticano la calificó de "blasfema" y excomulgó al equipo técnico. No se estrenó aquí hasta 1977, aunque Buñuel la rodó en España toreando a los censores.

El último tango en París (1972)

Histórica. Prohibida por el régimen franquista, miles de españoles cruzaron la frontera francesa para ver cómo Marlon Brando y Maria Schneider le daban un original uso a la mantequilla.

Perros de paja (1971)

Polémica. Pocas veces se ha rodado una violación con la sensualidad de Peckinpah: por eso la película se estrenó en Gran Bretaña sin esa escena, pero fue prohibida al relanzarse en VHS.

Tierra de censura

Gracias a su pasado histórico, España sabe mucho de censura. No hablamos solo de franquismo: Las Hurdes, tierra sin pan (Buñuel, 1932) fue prohibida por la II República por "la mala imagen" que daba. También la democracia tuvo su película tabú: El crimen de Cuenca, que Pilar Miró rodó en 1979, no fue estrenada hasta 1981. El Gobierno de UCD se horrorizó por cómo retrataba a la Guardia Civil, y la cinta fue secuestrada y hasta Miró fue objeto de un proceso militar.// 20 minutos


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