miércoles, febrero 01, 2012

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Aunque ya peine canas y haya engordado unos kilos, sigue siendo el heredero de Sidney Poitier: voz ronca, complicidad con la prensa y una presencia imponente.

¿Qué le atrajo de El invitado?
El proyecto atraía mucho a mi agente, Greg Limato, que murió en 2010. Éramos muy amigos y murió antes de que me sumara al proyecto, así que acepté para homenajearle. Pero no era solo eso: me gustaba Dinero fácil, la anterior película del director, Daniel Espinosa, y al conocerle me impactó su vida (nació en Chile, se crió en África, fue un niño de la calle y ahora vive en Estocolmo) y su talento. También me gustaba el guión.

Actores de cine¿Cómo es su personaje?
Un sociópata mentiroso que siempre quiere llevar la razón.

¿Se siente más cómodo en la piel de un héroe o de un villano?
Me gusta la variedad. Antes de esta película encarné en una obra de Broadway a un basurero que acaba cuidando al bebé de su amante: ¿es un personaje bueno o malo? No lo sé... Y enFlight, mi próximo filme, interpreto a un piloto alcohólico y drogadicto. Así que no sigo un plan: ¡ahora me apetece hacer una comedia!

¿Está tan podrida la CIA como muestra El invitado?
Sería ingenuo creer que revelamos algo nuevo... La CIA, el FBI o vuestro servicio de inteligencia trabajan en la sombra: no seamos tan inocentes como para creer que todos son tipos honestos, sinceros y buenos. Lo aceptamos, porque nos gusta sentirnos protegidos y creer que podemos vivir tranquilos, porque sabemos que ellos harán el trabajo sucio y no nos importa qué cosas malas sucedan en el camino. La gente prefiere ignorarlo: a los que os gusta descubrir esas historias es a los periodistas. Así es el periodismo: ¿por qué no hay ningún programa llamado Buenas noticias, solo sobre cosas buenas?

¿Y Hollywood? ¿Está podrido?
Hollywood es, simplemente, el lugar al que los turistas van a ver las huellas de los famosos. La industria del cine ha cambiado: trabaja en todos lados, es un negocio mundial con directores chilenos o actores asiáticos... ¿Que si está podrido? No, solo se hacen películas. Entretenimiento. Nada más, no es algo tan serio.

Usted encarnó a Malcom X o al boxeador Rubin Huracán Carter, auténticos mitos negros. ¿Fue una gran responsabilidad?
Sí. Pero, más que nada, porque eran personas reales, sobre las que el público ya tenía una opinión. Hace poco me ofrecieron encarnar a Nelson Mandela, pero no me veía en el papel y lo rechacé. Además... ¡no puedo interpretar yo solo a todas las leyendas negras!

¿Le gustaría alguna en especial?
Sí, Thelonius Monk, uno de los grandes músicos de jazz de la historia con graves problemas mentales. Dejó de tocar el piano de pronto y no lo tocó nunca más. Decidió dejar de hablar. Y, un día, decidió quedarse en la cama, y allí murió. Es una historia fascinante.

¿Y alguna otra película comprometida? ¿Hay algún tema que le interese en particular?
No hice ninguna de esas películas por una determinada causa: eran buenos guiones, buenos personajes y los productores pensaron en mí. Los filmes no son mejores por tener una causa política: para eso están los documentales. Si uno quiere manifestarse por algo, no debe esconderse detrás de una película, sino hacerlo a cara descubierta.

Su personaje en El invitado es un espía al que los años han vuelto un cínico. ¿Y usted? ¿Cómo le ha sentado el paso del tiempo?
Al revés, estoy más centrado y convencido de que solo he de aceptar buenos papeles. Cada vez tengo menos tiempo y oportunidades para hacer buenas películas, y cuando deje este mundo me gustaría pensar que lo hice lo mejor que pude. Ya no es solo ganar dinero y tener relojes, coches o casas, sino intentar hacer cosas mejores. Puedo viajar más, probar nuevos personajes... Cada vez soy menos cínico.

Hablando de viajar, rodó El invitado en Sudáfrica. ¿Cómo está el país?
Cuando protagonicé en 1987Grita libertad, una película sobre el apartheid que rodamos en Zambia y Mozambique, me dijeron que si pisaba Sudáfrica mi cabeza acabaría atravesada por un palo. Hasta 1995 no pude visitar el país: fui de vacaciones a Ciudad del Cabo y Johannesburgo y, aunque estuve con Desmond Tutu y Nelson Mandela, seguía habiendo mucha tensión. Ahora el país ha cambiado, el Mundial transformó muchas cosas, pero sigue habiendo cicatrices psicológicas y mucha miseria. Hay tensión, como en otros muchos lugares.

El director de El invitado dice que, al conocerle, estaba impresionado. ¿Le suele pasar?
¡Sí! No, en serio: soy un tipo ordinario con un trabajo extraordinario.

El caballero negro de hollywood

Washington ha logrado algo tan difícil como ser considerado uno de los rostros más atractivos del cine y que nunca se dude de su capacidad actoral. No solo eso: además de actor de éxito, ha producido películas y documentales y ha dirigido dos largos, Grandes debates y Antwone Fisher.

Grita libertad (1987). Este drama le dio su primera candidatura al Oscar.

Tiempos de gloria (1989). Oscar al mejor secundario.

Malcolm X (1992). Uno de sus mejores papeles, aunque Pacino le arrebató la estatuilla.

Huracán Carter (1999). Magnífico trabajo. Logró un Oso de Plata al mejor actor en la Berlinale.

Training Day (2002).Gran título, donde el actor brilla como villano.

American Gangster (2007). Dirigía Ridley Scott y, dicen, Washington cobró la friolera de 25 millones de euros. Compartió escenas con Russel Crowe.// 20minutos.es


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