miércoles, enero 18, 2012

18:11

Cuando el pasado domingo Michelle Williams dedicó a su hija de seis años el Globo de Oro que acaba de conseguir por su interpretación de Marilyn Monroe, muchos se emocionaron por la franqueza de una mujer que no ha atravesado unos años precisamente fáciles.

"Me considero madre primero y actriz después, así que quiero dar las gracias a mi hija, cuya valentía es el ejemplo que llevo a mi trabajo y a mi vida cada día; gracias por darme tu fuerza y por aguantarme hablando y moviéndome como Marilyn Monroe durante seis meses", dijo con voz trémula.

Actrices de cineMuchos otros también tuvieron que recoger velas y reconocer que eran injustas las críticas que le habían dedicado cuando se supo que ella encarnaría al mito en el filme My Week With Marilyn. Marily es intocable e inimitable, pero se la puede recrear con dignidad y talento. Así lo ha entendido la crítica y por eso comienzan a lloverle los premios.

Ya tiene el Globo de Oro, pero es candidata al Bafta por ese mismo trabajo y, si nada se tuerce en el destino de esta mujer de apariencia frágil, también será candidata al Oscar. Entonces probablemente tenga que vérselas con Meryl Streep, que en los Globos de Oro competía en una categoría diferente, la dramática, mientras Williams lo hacía en la de comedia. Sería un duelo reñido, pero la intérprete de 31 años podría dar por bueno el dicho de que 'a la tercera va la vencida', pues Williams ya ha optado al Oscar por Brokeback Mountain y Blue Valentine.

A punto de dejar la interpretación

Con un interesante proyecto de Sam Raimi en marcha, Oz: The Great and Powerful, y una madurez interpretativa que hace olvidar que alguna vez fue la  Jen Lindley de Dawson Crece, es difícil imaginar que Michelle Williams estuvo a punto de abandonar su vocación, asfixiada por la presión de los paparazzi.

Era el año 2008, y aquel enero una sobredosis de medicamentos había acabado con la vida de Heath Ledger, el padre de su hija Matilda y uno de los actores con más talento de los últimos años. Su vida se convirtió en un dramático show.

En un segundo plano quedaban sus trabajos anteriores: sus sobresalientes intervenciones en Vías Cruzadas, Brokeback Mountain o Tierra de abundancia. Las portadas se llenaban con sus idas y venidas, con las supuestas discusiones con su familia política, con su nueva vida como madre soltera, a pesar de que cuando Ledger falleció hacía meses que estaban separados... Públicamente dijo que pensaba que debía abandonar.

Pero el 'rescate emocional' llegó en forma de nuevos proyectos. Ahí estaban Martin Scorsese para convertirla en la Dolores deShutter Island, y Sarah Polley para ofrecerle un simpático filme indie, Take This Waltz. Con My Week With Marilyn se le planteó el reto.

Ha reconocido que dudó durante meses si debía aceptar el proyecto, porque le pesaba la responsabilidad de encarnar a una leyenda, pero su admiración por Monroe pudo más que sus miedos. Era su oportunidad de demostrar que tras el icono de Marilyn luchaba por salir una Norma Jean llena de talento e inteligencia, "una adorable criatura...tan frágil y delicada que solo puede captarlo una cámara", como la describió Truman Capote.

Quizá las coincidencias entre ambas sean a partir de ahora más evidentes.// 20minutos.es


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