lunes, enero 30, 2012

8:53

No para, estrena películas sin parar y acaba de lograr una candidatura al Oscar por Moneyball:Rompiendo las reglas.

¿Cómo definiría Moneyball?
No estoy seguro... ¡Solo la he visto 14 veces! Es emocionante, brillante. Es verdad que trabajo en ella, pero es buena.

Películas¿Y su personaje?
Muy auténtico. Es un jugador retirado, cuyo sueño se rompió y que ahora trabaja como director general de un equipo. Está desesperado pero, tras conocer a un joven ojeador, vuelve a nacer. Creen que pueden cambiarlo todo, reinventar el béisbol, y lo logran. Y otra cosa: la película también habla de las virtudes ocultas de mucha gente y de que hay que saber encontrarlas.

¿Por qué trabajó en la película?
El libro y el guión eran muy buenos pero, sobre todo, me convenció el director (Bennett Miller). Quería hacer un semidocumental, algo muy auténtico, con jugadores y ojeadores de verdad. Eso le daba un atractivo:tener que reaccionar a su jerga y sus sentimientos.

Moneyball sostiene que las estrellas no son imprescindibles, ¿Y si se enteran en Hollywood?
El proyecto pasó por las manos de varios mandamases de los estudios y les gustó pero, al final, me contrataron a mí... ¡Así que lo que funciona en el béisbol no sirve en el cine! (risas). En serio: era un proyecto difícil de financiar, y me necesitaban para venderlo.

¿Le interesaba el béisbol?
No mucho. Pero me obsesioné con el libro. Te atrapa, y la película transmite lo escrito.

En España preferimos el fútbol.
A mí también me gusta, y me encanta que cada vez sea más popular en EE UU, porque es muy divertido. A veces veo partidos, aunque no soy un gran experto. ¿Mi equipo favorito? ¡El Liverpool!

Su personaje en Moneyball es, en cierta forma, un perdedor. ¿No le costó interpretarlo?
Te contaré una historia: no sé por qué, pero recuerdo ver en casa unos Juegos Olímpicos de los noventa. Apareció una chica rusa, la favorita, y a los diez segundos se cayó; fue un desastre, pero ella se levantó en el acto y siguió como si nada hubiera ocurrido. Al terminar, los comentaristas solo hablaban de su error, de la humillación, de que no ganaría el oro, pero yo sentí haber presenciado un auténtico triunfo. Me interesan más ese tipo de victorias que los grandes trofeos.

¿Ha vivido usted algún fracaso?
Por suerte, no muchos, ni tampoco grandes terremotos emocionales... Por ejemplo, El asesinato de Jesse James es una de las mejores películas que he hecho, pero fue muy mal. No me importa: es buena, estoy orgulloso. Me importan más la calidad, longevidad u originalidad que los premios.

¿Por eso ha trabajado con directores como Fincher o Malick?
Sí, y fueron decisiones inteligentes. Mi inteligencia consiste solo en eso: saber rodearme de gente con más talento que yo. Son personas así las que me hacen quedar a mí bien... A mí lo que me gusta es probar, avanzar. De joven practiqué muchos deportes: fútbol americano, tenis, baloncesto, natación, lucha... pero ni era muy bueno ni tenía paciencia. Así soy: no puedo parar. Si me olvido el carné de conducir en casa viajo sin él. Soy incapaz de parar y volver. Así soy.

Hizo El árbol de la vida:para mí, magistral, pero muchos la consideran insoportable.
No es una película para todo el mundo. No puede hablarse de ella en términos convencionales, porque ni siquiera tiene un argumento claro: es una experiencia, un viaje que recorre los recuerdos, la vida. Es un filme que quizá responda a las preguntas más íntimas de mucha gente, que vale la pena. Pero es verdad que no sirve para todo el mundo.

En una escena de Moneyball, su personaje le dice a su hija que no entre en Internet ni lea los periódicos. ¿Usted y su esposa les dicen a los suyos lo mismo?
Ahí va un secreto: nuestros hijos no pueden buscar en Google nada de mamá y papá. Está bloqueado. En serio: pueden buscar cualquier cosa, menos eso. Creemos que les resultaría difícil leer todo lo que se publica sobre nosotros. No nos gusta, y hasta podría llegar a ser peligroso.

¿Qué hace en sus ratos libres?
Sobre todo, estar con mis hijos. Y me cunde: todo el tiempo que paso con ellos estoy aprendiendo. No soy uno de esos padres que están 45 minutos al día con sus hijos, les regañan y tienen que dejar claro quién es el que manda. Yo siento que son ellos los que me están enseñando a mí. A veces jugamos al béisbol, al fútbol americano... Y vemos mucho deporte por la televisión:sobre todo, carreras de motos y fútbol americano.

¿Imaginaba, hace unos años, que le preguntaríamos por su experiencia como padre?
Nunca lo habría imaginado, pero me siento muy rico por tener a estos chicos como hijos. Son muy divertidos... Es muy emocionante e intenso. Como estar en un ring de boxeo: una pelea constante, donde no puedes bajar la guardia pero no paras de disfrutar.

¿Se ve dirigiendo películas?
No, no aspiro a dirigir. Creo que me volvería loco... Y tengo hijos que están creciendo. Si ya siento que paso poco tiempo con ellos, sería todavía peor si además dirigiera.

Podría haberse conformado con ser un galán, pero con Doce monos, Kalifornia o El club de la lucha demostró que podría hacer otras cosas. ¿Cuándo decidió cambiar el rumbo de su carrera y participar en desafíos actorales mayores?
En realidad, siempre he querido hacer cosas diferentes, películas poco convencionales. Crecí viendo el cine de los años setenta: en esa época no todas las películas tenían un final feliz, ni los personajes aprendían siempre la lección. Y ese tipo de personajes son los que siempre he querido interpretar.

¿Cree que ganará el Oscar por Moneyball?
Ser candidato al Oscar es muy bueno, pero no el objetivo de mi carrera. Los filmes que me marcaron son los que han aguantado el paso del tiempo:Alguien voló sobre el nido del cuco, Teléfono Rojo:¿Volamos hacia Moscú?, Apocalypse Now... No sé si ganaron muchos premios, pero los amo.

Bromista, cercano y guapísimo

Sí, estuvimos con Pitt. Fue en Cancún, donde una distribuidora reúne a periodistas de todo el mundo para presentar sus películas. En un hotel de lujo, periodistas y estrellas comparten charlas, fiestas, playa y piscina. El actor solo se dejó ver en las primeras, pero sus hijos Maddox y Pax Thien (10 y 8 años) apenas salieron del agua. Incansables y revoltosos. Iban con un adulto y otros dos niños que, por su parecido con Pitt, solo podían ser familiares cercanos. ¿Y Brad? ¿Cómo es? Todas sus frases acaban en "man" ("tío"). Bromea. Y sí,es muy guapo. Aunque tiene algo de Benjamin Button: es tan bello, rubio, fibroso y juvenil que parece tener 20 años en lugar de 48.

BIO Nació en Oklahoma en 1963. Tiene dos hermanos menores, un chico y una chica. Estudió Periodismo y Publicidad. Antes de triunfar condujo limusinas, repartió neveras y se disfrazó de pollo gigante para un restaurante mexicano. Es padre, junto con Angelina Jolie, de seis hijos: tres adoptados y tres biológicos.// 20minutos.es


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