lunes, octubre 31, 2011

19:09

Que nadie se atreva a criticarlo: es multimillonario, pero dedica buena parte de sus ingresos a financiar editoriales ignotas y artistas desconocidos. Es muy guapo, pero también encantador, y para colmo acostumbra a afear y humanizar su aspecto con imposibles camisetas de fútbol. Y claro, es una estrella de Hollywood, pero también buen actor: La carretera, la próxima Un método peligroso o la saga de El Señor de los Anillos demuestran que Viggo Mortensen está hecho con la pasta de los grandes del cine.

La máquina de hablar

En varias ocasiones nos ha tocado entrevistarlo, y en presencia no decepciona: alto, corpulento y muy atractivo, es además simpático y accesible. Más que contestar al periodista, lo aturde: Mortensen es una dulce máquina de hablar, un tipo capaz de perderse en interminables y deliciosos monólogos sobre lo divino y lo humano. ¿Será porque es medio argentino? Puede: además de recibir sus regalos (libros, pins o banderines de su equipo favorito), la prensa ha bebido mate, cebado y ofrecido por él, para acompañar la conversación.

Fanático de San Lorenzo

Porque es lo que le faltaba: encima, habla un perfecto y seductor argentino. Hijo de un experto granjero, de pequeño recorrió todo el país hasta instalarse en Buenos Aires: ahí, además de leer a Borges y descubrir los choripanes, se enamoró del fútbol y, en concreto, de San Lorenzo de Almagro. En su cancha de entonces, el legendario Viejo Gasómetro, compartió alegrías con miles de hinchas y pintó su corazón de albiceleste, colores que ahora exhibe en corbatas, pulseras o, claro, con la misma camiseta que llevaron Scotta, Ruggeri o el Pipo Gorosito.

Un tipo polifacético

Cada vez lo tengo más claro: de mayor quiero ser como él. Actuar. Provocar desmayos. Y habitar un universo propio lleno de óleos, versos y creatividad, porque además de actuar Mortensen escribe relatos y poemas, pinta cuadros abstractos, es un estupendo fotógrafo y, en sus ratos libres (¿cuándo, Viggo, cuándo?) hasta toca la guitarra, canta y compone. Como encima es generoso, también apoya a los demás: en 2008 creó su propia editorial, Perceval Press, con la que ha publicado, entre otras cosas, una imprescindible Antología de la Nueva Poesía Argentina.

Y madrileño de adopción

Y por último, por supuesto, hay que hablar de su corazón. Se sabe que tiene un hijo de 23 años, Henry, fruto de su relación con la actriz y cantante (era la líder de X, un grupo punk) Exene Cervenka, con la que estuvo casado entre 1987 y 1998 tras conocerse en una película. Después se le han adjudicado romances con la actriz Josie Bissett (una de las protagonistas de Melrose Place), la rockera Donita Sparks (al chico le va la marcha) y la pintora y cineasta Lola Schnabel.

Pero, desde hace unos años, parece haberse especializado en españolas: presencia frecuente en nuestro país desde que en 2006 protagonizara Alatriste, se le vio entonces más que acompañado por la cantante Christina Rosenvinge, pero hace dos años sorprendió a la prensa rosa al confirmarse su noviazgo con la actriz Ariadna Gil (con la que había trabajado en la mencionada Alatriste y en Appaloosa). El pasado verano ambos andaban tratando de alquilar un piso en el centro de Madrid, más en concreto, en Chueca: esperemos que, por estas fechas, ya hayan encontrado un nuevo escenario para su pasión.

La mejor ocasión para verlo en carne y hueso

Atención, enamorados/as del señor Mortensen: desde el 4 de noviembre y hasta el 18 de diciembre, el actor representará en los escenarios madrileños Purgatorio, una obra de Ariel Dorfman en la que comparte protagonismo con Carme Elías (será en la Sala 2 de las Naves del Teatro Español en Matadero). No será la única oportunidad de contemplar su talento, porque el 25 de noviembre se estrena en España Un método peligroso, donde el actor encarna a Freud y colabora, por tercera vez, con el cineasta David Cronenberg.// 20minutos.es


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